Dificultades motóricas

 DIFICULTADES MOTÓRICAS

Delimitación conceptual

Es preciso aclarar los siguientes conceptos:

  • Deficiencia es una pérdida de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica.

  • Discapacidad es toda ausencia debida a una deficiencia, de la capacidad de realizar una actividad en la forma en que se considera normal para un ser humano.

  • Minusvalía consiste en una situación desventajosa para determinados individuos como consecuencia de una deficiencia o discapacidad.

Los criterios para clasificar los trastornos motóricos están en relación con el tipo de afección cerebral. Siguiendo a Aguado y Alcedo (1991), podemos clasificar en:

  • Trastornos motóricos con afectación cerebral,

  • Trastornos motóricos sin afectación cerebral.

Trastornos motóricos con afectación cerebral: parálisis cerebral

La parálisis cerebral es considerada como una de las causas más frecuentes de minusvalía física en los niños. Su diagnóstico implica la existencia de una lesión cerebral no progresiva cuya causa puede ser de origen prenatal, perinatal o postnatal.

Según Gil y otros, (1993), el 50% de los trastornos de la parálisis cerebral se deben a una lesión cerebral adquirida antes del nacimiento; otro 33% a causas perinatales (en el momento del parto), destacando la anoxia; el 10%, a causas postnatales (después del parto), como la incompatibilidad sanguínea materno- fetal, la encefalitis y meningitis.

Definición: trastorno persistente de la postura y el movimiento, debido a una disfunción del encéfalo antes de que su crecimiento y desarrollo se completen.

Se anotan las siguientes condiciones:

  • Es una lesión en el SNC no maduro,

  • Afecta al movimiento y la postura,

  • Es una lesión permanente aunque no progresiva.

Hay tres tipos de síndromes: espástico, atetoide y atáxico.

La espasticidad nos indica la existencia de lesión en el sistema piramidal, este sistema se encarga de los movimientos voluntarios, y su alteración se manifiesta por la pérdida de éstos y aumento del tono muscular, manifestándose este último en el esfuerzo excesivo que debe realizar para ejecutar algún movimiento.

El atetoide o la atetosis se caracteriza por la presencia de movimientos irregulares, lentos y espontáneos. Se localizan sólo en las extremidades o se extienden a todo el cuerpo. Los movimientos son de tipo espasmódico e incontrolado.

La ataxia se define como un trastorno de la coordinación y de la estática. Se observa una importante inestabilidad en el equilibrio, con mal control de la cabeza, del tronco y de la raíz de los miembros. Se mueve lentamente y con cuidado por miedo a la pérdida del equilibrio. Aparecen signos de afectación del cerebelo y de la sensibilidad profunda.

Posibles deficiencias asociadas en el niño con parálisis cerebral

Trastornos del lenguaje

La parálisis cerebral se manifiesta en el área del lenguaje, viéndose afectadas las formas de expresión como la mímica, los gestos y la palabra.

Aparece un desarrollo anormal de la motricidad de los órganos que intervienen en la absorción de los alimentos y en la producción del lenguaje: reflejos de succión, deglución. Se producen trastornos del lenguaje expresivo por motivo de la contracción involuntaria de los músculos de los órganos de la respiración y del órgano fonatorio: se manifiestan en mayor lentitud del habla, modificaciones de la voz.

Son significativos los retrasos en el desarrollo del lenguaje comprensivo, debidos a trastornos auditivos, lesiones de vías nerviosas, a falta de estimulación lingüística.

Trastornos auditivos

Las pérdidas auditivas se distinguen por dificultades en la percepción del sonido, transmisión del mismo o por ambas causas.

Estos trastornos pueden provocar una sordera parcial y relacionada con sonidos agudos: la s, ch, z, etc. Es importante hacer en los primeros momentos una audiometría o valoración auditiva del niño.

Trastornos visuales

Estas deficiencias visuales se agrupan en:

  • Trastornos de la motilidad (estrabismo),

  • Trastornos de la agudeza visual y del campo,

  • Trastornos de la elaboración central.

Suele estar alterada la coordinación de los músculos oculares, mostrándose una coordinación insuficiente en ambos ojos y un desdoblamiento de la imagen, lo que favorece la utilización de un solo ojo perdiéndose la sensación de relieve.

Trastornos del desarrollo mental

Una lesión cerebral no afecta siempre de la misma forma a la inteligencia. Entre niños con graves lesiones cerebrales se encuentra un nivel de inteligencia normal, y en otros niños con leves lesiones, un nivel de inteligencia bajo. Los tratamientos precoces han atenuado la deficiencia mental asociada a parálisis cerebral.

Trastornos de la personalidad

Los niños con parálisis cerebral son con frecuencia sensibles. Los niños paralíticos cerebrales con deficiencia mental asociada, hay un menor control emocional (frecuentes cambios de humor, risas y llantos injustificados). Los espásticos manifiestan a veces poca voluntad, sobre todo en la ejecución de actividades físicas, debido al esfuerzo que éstas suponen.

Trastornos de la atención

Muestran dificultad en mantener la atención con tendencia a la distracción y a reacciones exageradas ante estímulos poco significativos.

Trastornos de la percepción

Estos niños presentan dificultades en la elaboración de los esquemas perceptivos, en cuanto a esquema corporal, orientación y estructuración espacio- temporal, lateralidad, etc. Presentan dificultades para juegos constructivos (rompecabezas), representación gráfica (rostro, casa). Los movimientos lentos se traducen en una lentitud de acción que influye en el aprendizaje.

Trastornos motóricos sin afectación cerebral

Espina bífida

Consiste en un déficit o desarrollo incompleto del cierre del canal óseo de la columna vertebral. Se trata de las encefalopatías más características de la infancia.

Como señalan Arcas, Naranjo y Ponce, (1993), la espina bífida es una de las malformaciones más frecuentes del sistema nervioso y conlleva en la mayoría de los casos una serie de alteraciones graves asociadas a:

  • Hidrocefalia,

  • Alteraciones neurológicas,

  • Alteraciones ortopédicas,

  • Alteraciones urológicas e intestinales.

Con pocas fibras nerviosas inervando los músculos de las extremidades inferiores puede llegar a derivar en una paraplejía. En otros casos, el sujeto puede ser indiferente a determinadas sensaciones cutáneas (dolor, presión, temperatura). En otros, el sujeto es incapaz de detectar las sensaciones que le permiten controlar la micción. En casos en que la espina bífida va asociada a la hidrocefalia (obstrucción de la circulación del líquido cefalorraquídeo que se produce en los ventrículos cerebrales y se manifiesta con un volumen aumentado del cráneo) puede producirse retraso mental.

En cuanto a la autonomía personal, el niño con espina bífida presenta una serie de problemas psicológicos:

  • Deficiente Organización: tiene dificultades en realizar tareas en un orden concreto e incapacidad en abarcarlas.

  • Mala memoria: olvidan tomar la medicación, sentarse en el water, ordenar sus utensilios, etc.

  • Problemas espaciales: por estar en silla de ruedas o en cama no interactúan con el medio social, presentan problemas en abrocharse los botones, atarse los cordones, trocear alimentos, etc.

  • Deficiente concentración: la falta de atención y concentración dificultan el aprendizaje de las tareas.

  • Falta de motivación: no aceptan la incontinencia urinaria o de esfínter, lo cual significa no estar motivado para superar dicho problema.

DÉFICITS COGNITIVOS Y METACOGNITIVOS EN DIFICULTADES MOTÓRICAS

Niños con parálisis cerebral

  • Los trastornos motóricos asociados a cierto grado de retraso mental o algún otro déficit sensorial interfieren fuertemente en el desarrollo cognitivo.

  • Una motricidad mal controlada impone dificultades al desarrollo cognitivo en el período sensoriomotor, porque ofrece obstáculos a manipular, controlar y explorar libremente el entorno físico que es fuente de conocimiento para las capacidades intelectuales posteriores.

  • También dificulta el desarrollo de lenguaje y con él el desarrollo de la inteligencia.

  • Las dificultades motoras interfieren en la adquisición de otras habilidades culturales, como las de manejo para dibujar y escribir.

 

Repercusiones en el aprendizaje

Las alteraciones motóricas frecuentemente suponen una falta de control sobre los objetos, acontecimientos y personas, y menores oportunidades de aprendizaje. Las fuentes de información están obstaculizadas desde el período sensoriomotor, al no poder motóricamente explorar el entorno y manipular los objetos y obtener la información acerca de sus propiedades; se van extendiendo a períodos posteriores de razonamiento, dificultando el aprendizaje. Las deficiencias conceptuales frecuentemente provienen de deficiencias del conocimiento a nivel manipulativo de los objetos. La parálisis cerebral se manifiesta en el área del lenguaje, viéndose afectados formas de expresión como la mímica, los gestos y la palabra. Hay alteraciones en la motricidad de los órganos que intervienen en el lenguaje expresivo: articular, aspectos foniátricos y logopédicos. Igualmente en el tono muscular para realizar movimientos adecuados: estando afectados la lectura, la escritura. Todo ello supone un problema importante para los aprendizajes básicos del niño.

Muestran dificultades en el mantenimiento de la atención, con reacciones exageradas a estímulos poco significativos. Dificultades en la elaboración de esquemas perceptivos: esquema corporal, orientación espacio- temporal. Dificultades en actividades constructivas, gráficas (juegos de construcción, dibujos), obstaculizando organizar y estructurar la información. Y si las alteraciones motóricas por lesión cerebral están asociadas con otros trastornos múltiples (retraso mental, déficit sensorial) el cuadro es de un retraso mental profundo interfiriendo gravemente en el desarrollo cognitivo.

INTERVENCIÓN CON NIÑOS CON DEFICIENCIAS MOTÓRICAS

(CON Y SIN AFECTACIÓN CEREBRAL)

A nivel cognitivo, de lenguaje y otros aspectos

  • Los trastornos motóricos están asociados frecuentemente a deficiencias cognitivas de la percepción, atención, memoria, motivación, mala organización, (como en la parálisis cerebral, espina bífida) que dificultan el aprendizaje y en los que conviene actuar.

  • En la parálisis cerebral frecuentemente las lesiones cerebrales producen problemas de área motor y expresiva del lenguaje, siendo preciso trabajar en la reeducación foniátrica y logopédica. Se utilizan las técnicas de TARDIEU y las de BOBATH.

  • En todos los casos en donde el movimiento y la postura están afectados, actuar en la motricidad gruesa y fina (movimientos de todo el cuerpo en el espacio, giros con la silla y movimiento fino, para la escritura, dibujo). Enseñarle a ser autónomo en sus desplazamientos, vestirse, hábitos de limpieza. Igualmente en la formación de su esquema corporal y aceptación de sus limitaciones.

  • Insistir en la fisioterapia para compensar los déficits y aumentar la capacidad funcional (uso de muletas, bastones, sillas) y la terapia ocupacional, para proporcionar destrezas manipulativas.


 
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